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30 mayo, 2021

Una figura política que trasciende la genialidad de la poesía

A 134 años del fallecimiento de José Hernández.

Gustavo Battistoni*

José Hernández es una figura política de excepción, que trasciende la genialidad de su gran poema. Tempranamente, en el periódico Río de la Plata, es el primer periodista de nuestro país que habla desde el punto de vista social  y económico de los oprimidos, y en su poema inmortal, es el primero que cavila sobre la proletarización de los gauchos.”Se proletarizaron”, dice Martín Fierro, adelantándose decenios a lo que afirmarán los izquierdistas de nuestra atribulada patria. ”Debe el gaucho tener casa, escuela, iglesia y derechos”, canta claro para que lo entiendan bien.

El autor del Martín Fierro había militado en el partido Chupandino, emigrando como parte de su generación desde la ciudad Puerto a Paraná, capital de la Confederación Argentina, donde fue secretario del vicepresidente Juan Esteban Pedernera. Fue un federalista consecuente, en el “Río de la Plata”, expresa: “La capital de la provincia se resiente todavía de los privilegios monstruosos del coloniaje. Aquí se ha creado una especie de aristocracia, a la que paga su tributo la campaña desamparada, como los vasallos del señor feudal, de los tiempos antiguos, anterior a la formación de las sociedades. Veinte años dominó Rosas esta tierra, veinte años sus amigos le pedían que diera a la República una constitución, veinte años tiranizó, despotizó y ensangrentó al país, sin haber consentido, jamás, en darle una constitución escrita, diciendo que no era oportuno y que el pueblo no estaba preparado para las libertades y el ejercicio de las instituciones”.

Se llamaba a sí mismo argentino de Buenos Aires, antirrosista y verdadero federal. En momentos de separatismo de la clase dominante porteña con respecto al resto del país, ingresa al partido Chupandino de Nicolás Calvo. En Cepeda combate como capitán de la Confederación, a la par que hace periodismo, estrechando filas con Santiago Derqui. Participa en la batalla de Pavón y ante la defección de Urquiza él no abandona la lucha. Desde “El Argentino” defenestrará a Bartolomé Mitre y denuncia el horrendo asesinato del Chacho Peñaloza. Cuando se produce la guerra del Paraguay revela los entretelones de la polémica Gómez-Mitre y la verdad sobre el genocidio. En 1870 cuando Sarmiento invade Entre Ríos colabora con López Jordán, y termina exiliado en el Brasil. En cuanto al Martín Fierro, ¿qué podemos decir que no haya sido dicho? Desnuda en sus versos la realidad de aquel atribulado momento de la historia y denuncia con elocuencia a una clase que condenaba al pueblo a la miseria, el hambre y la persecución.

Los versos iban dirigidos al gauchaje y fueron entendidos por la gente de la campaña como la expresión de la pesadilla que era su existencia. Un drama que condenó al gaucho a la miseria y de la miseria a la desesperación, y lo transformó en un rebelde primitivo, en un luchador por la libertad y la justicia. Es indudable que el magno libro fue una respuesta a lo que el Facundo había expresado con genialidad pero también con mendacidad.

Esto hace de José Hernández, no solo un precursor de la conciencia nacional, sino también como bien lo explican Julio Mafud en “Contenido social del Martín Fierro”, y Álvaro Yunque en su “Síntesis histórica de la literatura argentina”, una expresión cabal de la voz de los oprimidos de la campaña.

Dice Mafud: “La sociedad en el sentido positivo, en el poema, es nula. No cuida ni cobija a sus hijos. No crea hábitos ni desarrolla costumbres. No establece vínculos ni relaciona. A ningún personaje le dice nada. Puede estar o no estar. Su presencia y su ausencia no se sienten ni se palpan. Se supone que existen, más por prejuicio que por realidad. Los personajes andan entre sus estructuras siempre huérfanos y solos. Nunca recurren a un poder a solicitar justicia o amparo. Ni una persona que lo represente. Saben que no existe la posibilidad de redención. El comandante, el juez, el jefe, el comisario o cualquier representante están del otro lado: justamente, de donde vienen todos los males”.

Por su parte, Álvaro Yunque afirma: “Su poema resulta así un vigoroso, terrible, descarnado ataque contra la sociedad, un poema magníficamente revolucionario”.

Transcribimos las opiniones de dos personajes de izquierda ajenos a la Izquierda Nacional, para contrarrestar ciertas críticas contemporáneas sobre el carácter regresivo del poema, en particular de la “Vuelta…”. El libertario Mafud y el comunista Yunque han sido muy claros al respecto en cuanto al contenido progresista de la obra. 

Periodista: El Correo Digital.

*Historiador y escritor.

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