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30 mayo, 2021

Santa Fe en la saga artiguista

Por Gustavo Battistoni.

El prestigio de José Gervasio Artigas a dos siglos de su destierro en Paraguay aumenta día a día. Es sin ninguna duda el caudillo más importante que ha tenido el Rio de la Plata y su influencia fue fundamental para la autonomía de la provincia de Santa Fe. Sin el apoyo de las huestes artiguistas hubiera sido imposible deponer en marzo de 1815 al gobernador centralista Eustaquio Díaz Vélez y comenzar el ciclo independiente de nuestra provincia. Este hecho basta para dimensionar el papel del Protector de los Pueblos Libres sobre nuestro territorio.

Pero al año siguiente comenzaron los inconvenientes para Artigas con la invasión de la Banda Oriental por parte del Imperio portugués, que según Tulio Halperin Donghi, había reunido un ejército de doce mil hombres, de los cuales un tercio eran europeos, veteranos de la guerra peninsular, que ahora con su comandante el general Lecor van a actuar en el teatro oriental;  y el rompimiento de relaciones con Buenos Aires, que mediante una política criminal incentivó a los lusitanos a destruirlo, lo que da inicio a su hostilidad con la ex capital del Virreinato del Rio de la Plata. A partir de ese momento, y a pesar de que Santa Fe es una aliada del protectorado artiguista, el caudillo oriental ya no aparece en la defensa de Santa Fe contra el ejército de Díaz Vélez en 1816, y él mismo lo admite en un oficio dirigido al gobierno de Corrientes: “Nada ha podido adelantar Buenos Aires contra el infeliz pueblo de Santa Fe, aún apurándolo en los momentos más críticos en que no hemos podido socorrerlo. Tal es el carácter de un pueblo que ama su libertad, ansioso de sostener sus derechos: esta es una lección práctica y eminente para los pueblos amigos y decididos a sostenerse”. 

Ya bajo el gobierno de Estanislao López, Santa Fe vuelve a resistir con recursos propios a la invasión porteña que  Bartolomé Mitre denomina “un plan de conquista, de devastación y de exterminio”. Nuestra provincia adquiría, a partir de la lucha, su fisonomía propia dentro de la articulación con las demás provincias. Cuando Belgrano bajó con el ejército del Norte a reprimir y se firma el armisticio de San Lorenzo, Artigas se muestra en desacuerdo, pidiendo autorización para hacer la guerra desde el territorio de Santa Fe, a lo que Estanislao López le contesta: “que su persona y escolta serán muy bien recibidos en toda la provincia pero que la ciudad estaba padeciendo el saqueo que algunas de sus tropas habían hecho el 19 de mayo del mismo año”. Esto es significativo, porque demuestra que en la misma provincia de Santa Fe había cierto malestar con las tropas adherentes al Protector de los Pueblos Libres.

Con esto queremos resaltar que a diferencia de Francisco Ramírez y  Entre Ríos, Santa Fe mantenía cierta autonomía de las decisiones de Artigas, considerando tal vez, que la política de dos frentes de conflicto con los portugueses y los porteños al mismo tiempo, no era sostenible a largo plazo. La derrota de Tacuarembó a manos de los lusitanos, puso en crisis el liderazgo del gran caudillo oriental y esto cambió el balance de poder, cuando se firmó el Tratado del Pilar que Artigas consideró una traición a su persona y a los Pueblos Libres.

El tratado terminó con el Directorio, y dio nacimiento a la provincia de Buenos Aires, pero sin declarar la guerra a los lusitanos como era el deseo del caudillo oriental. Indudablemente en la decisión de Ramírez y de López pesó la idea de la posibilidad de una invasión de las tropas portuguesas sobre el litoral en caso de obligar a Buenos Aires a declarar la guerra. Además, hay que tener en cuenta que el poder porteño seguía siendo importante y estaba en discusión por el levantamiento de Balcarce contra Sarratea.

A pesar de comprender la indignación de Artigas, debemos evaluar la posibilidad de que el poderoso ejército que ya había ocupado la Banda Oriental tomara posesión de nuestro litoral. Consideramos que ese fue el motivo para firmar el Tratado del Pilar y no una supuesta traición de quienes siguieron defendiendo el ideario federalista. Artigas intentó mediante el Pacto de Ávalos, con Corrientes y Misiones, reconstruir su poder pero ya su estrella estaba en decadencia. El enfrentamiento y derrota con Ramírez fue el golpe final que lo llevó al exilio paraguayo del que no volverá.

Consideramos que no hubo traición por parte de Estanislao López, que contestó al descontento de Artigas con una carta que define la posición de Santa Fe en aquel momento fundamental de 1820: “Ella (la felicidad común de las provincias de la unión) exigía con la mayor urgencia, la convención que se ha logrado con ventajas a lo apetecible. V. S. conoce a fondo tanto mis intenciones como mi sinceridad: era pues, estas proposiciones que estampo, y quisiese se grabasen para eterna duración: Mi deseo es el bien general desde donde parten todas mis operaciones. La observancia de los artículos estipulados (en el Pilar), promete ese beneficio: a la mira de ellos vigilaré sin interrupción y cualesquiera inconvenientes de menor consideración que puedan ocurrir, podrán ser observados con energía. Esta la prometo a V. S. y también la permanencia en la unión de sentimientos relativos al objeto de nuestros afanes que es la libertad bien ordenada de todos los pueblos hermanos. Me lisonjeo de haber dado a la perspicacia V.S. un manifiesto de mis operaciones concordantes con los deseos V. S. cuya vida prospere Dios por muchos años”.

Hacer política es optar entre dificultades. Cuando se toman decisiones no hay resultados óptimos. La invasión portuguesa a la Banda Oriental y la vesania política de Buenos Aires con respecto al artiguismo fueron la base de la caída de la Liga de los Pueblos Libres. La firma del Tratado del Pilar, que es uno de los pactos preexistentes más importantes de nuestra historia, consolidaron el federalismo en el Rio de la Plata, y creemos que Estanislao López optó con el convencimiento de que una política de dos frentes ante enemigos tan poderosos como los porteños y los portugueses era insostenible desde el punto de vista de las relaciones de fuerzas existentes en esa compleja coyuntura histórica.  

*Periodista, Historiador y escritor.

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