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7 julio, 2020

¿Por qué Santa Fe no estuvo presente en el congreso de Tucumán?

Por Dante Gianelli

Santa Fe, Misiones, Corrientes, Entre Ríos y La Banda Oriental (actual Uruguay), no asistieron al congreso de Tucumán. Eran Integrantes de la Liga de los Pueblos Libres, tutelada por José Gervasio Artigas. Proponían una república confederada, la independencia absoluta de España y la autonomía de Buenos Aires. Por el contrario, en el Congreso de Tucumán predominaban congresistas que intentaban instaurar una monarquía constitucional que preservara la prerrogativa centralista de la ciudad portuaria.

El congreso se llevó a cabo en momentos en que Santa Fe era nuevamente invadido por tropas porteña y simultáneamente las autoridades de Buenos Aires entablaban negociaciones secretas con Brasil que, por su parte, se disponía a invadir la Banda Oriental. En este contexto comienza lo que culminará, como lo denominó Rene Orsi (1969) la “disgregación rioplatense”.

Los enfrentamientos entre las autoridades bonaerenses y la Liga de los Pueblos Libres, se suceden hasta la batalla de Cepeda en 1820, en la que fuerzas conjuntas de toda la zona litoral y mesopotámica derrotan a los porteños y cae el Directorio Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata.

Preguntémonos ahora, quién pretendería desconocer que lo ocurrido en Tucumán el 9 de julio de 1816 no sea ya parte indisoluble de nuestra conciencia nacional. Lo que nos falta incorporar a nuestra argentinidad es lo acontecido el 29 de junio de 1815 en el así llamado “Congreso de Oriente” o “Congreso de Arroyo de la China”, la parte ignorada y/o negada, por dos centurias, en la conformación de nuestra Patria. Es necesario saber, aunque duela, de donde y desde cuando vienen los desencuentros para superarlos y forjar así la unidad nacional del presente.

Santa Fe y el Congreso de Tucumán

Nos proponemos analizar que pasó en Santa Fe en el año 1816, en relación con el Congreso de Tucumán. Vamos a necesitar, además, detenernos en lo acontecido en Arroyo de la China, dado que allí, para algunos historiadores se habría producido la contrapartida del Congreso de Tucumán. Nosotros, queremos complejizar, ampliar, e integrar estos conceptos en una perspectiva superadora de los limites metodológicos de la historia política, que en el caso que nos ocupa, se expresan en un culto por las formalidades moderno-institucionales como congresos, firmas capitulares, actas, etc. Pondremos énfasis en la legitimidad de prácticas culturales “premodernas” para algunos, “bárbaras para otros”, de los sujetos populares que protagonizaron las luchas de la Liga de los Pueblos Libres en el escenario de Arroyo de la China.

El lector deberá estar atento entonces, al objetivo fundamental que es mostrar la conflictiva relación del Congreso con nuestra provincia; a la posición que tomamos frente a la polémica sobre si hubo o no declaración de Independencia en Arroyo de la China y finalmente a la propuesta de actualización metodológica que hacemos para tratar estos temas.

Para contextualizar lo sucedido necesitamos referirnos brevemente a la primera década poscolonial. Periodizaremos en dos lustros (1810 -1815, 1815 -1820) los primeros años revolucionarios y tomaremos el año 1815 como coyuntura – bisagra entre los dos periodos. En la primera etapa recibíamos los gobernadores ya electos en Buenos Aires, en otros términos, no nos dejaban elegir autónomamente nuestras autoridades; Buenos Aires se arrogaba las prerrogativas gubernativas centralistas que habían ejercido los Borbones. Y esto pese a que inmediatamente llegada la noticia de lo sucedido en la capital portuaria el 25 de mayo, el 4 de junio adherimos inmediatamente a la proclama porteña, al igual que Misiones. Como Misiones colaboramos con Belgrano en su marcha al Paraguay.

Las provincias del “interior” comenzamos desde los primeros días revolucionarios, en contradicción con los interese de la ciudad portuaria. Los pueblos de la zona litoral y mesopotámica, los que conformaban la “Liga de los Pueblos Libres” liderada por José Gervasio Artigas, (Misiones, Corrientes, Entre Ríos, La Banda Oriental, Santa Fe y parcialmente Córdoba), sostenían posiciones autonomistas -de autogobierno local- frente al centralismo porteño, pero en ningún momento abandonaron la vocación de unidad con todos los pueblos del ex virreinato, incluido Buenos Aires.

En marso – abril de 1815, mediando la presencia de las fuerzas artiguistas, que incluía a los mocovíes de San Javier con su jefe, el cacique Manuel Nevedagnac, se emancipa Santa Fe de la tutela porteña y pudimos elegir a Antonio Candioti como nuestro primer gobernador.

Desde Buenos Aires, en los primeros días de abril de 1815, ingresan a la provincia tropas al mando del coronel Ignacio Álvarez Thomas, con 1600 hombres. En la localidad de Fontezuelas (Pergamino) oficiales y tropa se negaron a continuar la marcha hacia Santa Fe, donde debían luchar contra las fuerzas de Artigas, y el 3 de abril deciden alzarse contra el gobierno del Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata Carlos María de Alvear. El motín de Fontezuelas determinó la caída de Alvear. Las elites del interior percibieron que el poder central se desplomaba, y poco apoco fueron acercándose a Artigas. el 24 de marzo de 1815 Santa Fe pidió su protección, y cinco días después lo hacía Córdoba. Con ello, Buenos Aires quedaba totalmente aislada e incomunicada del resto de las provincias. Finalmente, el 3 de abril el motín de Fontezuelas determinó la caída de Alvear. En Santo Tomé, a orillas del rio Saldo, pareció despejarse el camino a la Confederación, Artigas y las nuevas autoridades porteñas acuerda acelerar la convocatoria al Congreso General que se realizaría en Tucumán (Manuel M. Cervera, 1980: 418, Cantero 2015).

Nótese el interés de Artigas en que se realice el Congreso Supremo, en conjunto con todos los pueblos; impulsando la creación del escenario en donde intentaría llevar a cabo sus proyecto republicano, autonomistas y confederal.

Pero las intenciones de paz, dice Cervera, “no eran francas” (1980: 420) Alvares Thomas manda a Juan José Viamonte a ocupar Santa Fe para impedir el paso de Artigas que se negaba a cualquier tipo de acuerdo que no partiera de la base del reconocimiento de la autonomía y soberanía de las provincias bajo su protección. He aquí uno de los motivos que finalmente no permitieron a las provincias de la Liga enviar representantes a Tucumán (Cantero 2015). Luego de la llegada de Viamonte, Candioti muere a las 48 horas el 27 de agosto resistiendo, hasta últimos momentos, los atropellos de los invasores.

Los meses siguientes fueron de dura resistencia hasta culminar las jornadas gloriosas de la rebelión de Añapiré. Cervera subtitula “Revolución de marzo de 1816, Combates varios, Batalla de Santa Fe 31/3/1816. Estanislao López y otros oficiales sublevan las tropas del destacamento de Añapiré -actual Ascochinga, en Campo Andino- y la segunda compañía de Dragones de la independencia. (Cervera 1980: 428ss.)

Los porteños venían por el Paraná y Santa Fe no tenía recursos navales (Oscar Luis Ensinck, 1965: 77ss). Vera pide, a través de Hereñú -oficial de Artigas en Paraná- ayuda y autorización al jefe de la Liga para entrar en operaciones. Mariano Vera y Cosme Maciel, levantan las milicias de Coronda; Vera se dirige hacia Calchines y Maciel hacia Rincón y con cinco canoas abordan asaltando el falucho “Fama” y la cañonera porteña “América” que estaba en la boca del Colastiné, lo que permitió el arribo a Santa fe de 200 hombres de la Liga al mando del oficial artiguista José Francisco Rodríguez (Cervera 1989: 428ss).

El 10 de mayo 1816 es electo Mariano Vera con la presencia tutelar de la delegación de Artigas conducida por Ramón Toribio Fernández. (Cervera 1980:441). Inmediatamente, el 21 de junio, navegan a la altura de San Nicolás una flota porteña aguas arriba.

Según Mitre el Director Balcarce, de acuerdo con instrucciones del Congreso de Tucumán y del partido de Buenos Aires había combinado un ataque simultaneo a Santa Fe por tierra y agua. Se suceden varias batallas sangrientas como la ocupación de la ciudad por las tropas porteñas que son sitiadas por civiles, militares y algunos pueblos originarios, locales. “(…) no puede negarse admiración, a una provincia pequeña, casi desierta, pobre, sin tropas disciplinadas, y mal armada que con virilidad sostuvo su independencia local, contra un enemigo relativamente poderoso, tomando parte en la lucha la población entera, sin excluir niños, ni mujeres. (Mitre, 1909, tomo 2: 468).

A esta situación llegó Santa Fe en el año 1816 mientras se realizaba el congreso de Tucumán.

¿Qué sucedió el 29 de junio de 1815 en Arroyo de la China?

Volvemos ahora al mes de abril de 1815. La historia revisionista se ha ocupado particularmente de lo que ha llamado el “Congreso de Oriente” o “Congreso de Arroyo de la China”. Los historiadores uruguayos, como veremos, no han atendido el tema o directamente lo han negado y la academia a desconocido la pertinencia historiográfica de la temática.

Nosotros, desde la empatía critica con la historiografía revisionista queremos aportar al debate. Vamos a comentar propositivamente herramientas que, tal vez, mejoren la disputa historiográfica en favor de la revisión popular – nacional de lo que nos ha acontecido.

Hacer historia conceptualizando el pasado con valores del presente, en otros términos, anacrónicamente, descalifica las construcciones historiográficas. Frente a esta situación se presentan, al menos, dos alternativas: desconocer los aportes de la academia, lo que de hecho significa ponernos al margen de las corrientes de mayor circulación en el campo de la educación, o incorporar, críticamente, las novedades metodológicas para fortalecer nuestras producciones.

Cuando hablamos de anacronismos en relación a los estudios de Artigas y la Liga de los Pueblos Libres nos referimos a los riesgos de la utilización de términos como “independencia”, “autonomía”, “soberanía”, “libertad”, “pueblo, pueblos”, “ciudadanía, ciudadanos”, sin la necesaria contextualización y pertinencia sociocultural, antropológica e ideológica con que lo estamos usando.

Los esfuerzos realizados, entre otros, por Noemí Golman (2008) en torno al lenguaje historiográfico, son ya hace tiempo, de lectura imprescindible para la labor que nos ocupa.

Otra limitación a atender de las producciones historiográficas que hacen un uso exclusivo, generalmente no consciente, de las metodologías de la historia política desconociendo la complejidad étnica-social de los sujetos populares desaprovechando enriquecer las investigaciones con los aportes de la etnohistoria y/o antropología histórica. Nos referimos a los trabajos de Ana Maria Lorandi (2012), Nacuzzi, Lidia, Lucaioli Carina y Florencia Nesis (2008), Raul Fradkin (2008), Aldo Green (2005, 2011).

También se debería atender los aportes ya canónicos de Halperin Donghi, Tulio (2014) y José Carlos Chiaramonte (1997) respecto a la superación del mito de los orígenes de la nación, supuestamente preexistente e incorporar la secuencia de las emergencias estatales desde las ciudades o pueblos, luego las provincias y finalmente el Estado nacional.

La otra gran rémora de la historiografía decimonónica es pensar los escenarios según los actuales límites provinciales y nacionales en un momento en que no existían o estaban en construcción. La alternativa es pensar en zonas o en regiones que extralimitan los trazos actuales de las naciones y que, por ejemplo, en nuestro caso, unen Rio Grande con la Banda Oriental (actual Uruguay), Las Misiones, Paraguay, la Mesopotamia y el Litoral.

Concluyendo, nos parece que una parte importante de las producciones sobre los temas que nos ocupan siguen bajo el paradigma de la “Modernidad”, dicho, en otros términos, no se ha reflexionado, en general, que los sujetos que estudiamos “los más infelices” fueron, son las víctimas de la modernidad- colonialidad y que exigen otro paradigma de análisis. Vamos a tratar como se expresa esta vocación “moderna” recurriendo a Pablo Camogli que nos orienta con las siguientes reflexiones e interrogantes:

“Estas prácticas historiográficas atadas a premisas ideológicas modernas, sobrevaloró el aspecto formal de las declaraciones, proclamas, convocatoria, y declaraciones en este caso el de la independencia. (…) ¿era central en el imaginario político de los Pueblos Libres formalizar la independencia? O mejor, ¿necesitaban los guaraníes de Misiones un acta de independencia para sentirse libres de las ataduras coloniales de España o de los dictados de Buenos Aires? ¿La formalidad es un requisito para quién? ¿Por qué deberíamos centrarnos en los aspectos formales de una situación que, quizás, la propia práctica política de la Liga ya había resuelto desde su inveterada informalidad?” (Camogli 2018: 93).

Anacronismo versus historicidad de las palabras

Vamos ahora específicamente a

“…la palabra independencia que tuvo múltiples sentidos en la década de 1810: además del significado común dado al término como emancipación de España, en el Litoral significó fundamentalmente autonomía. No es casual que el triunfo del modelo político liberal a partir de 1860, con fuertes resabios centralistas, instalara la conmemoración de la Independencia sólo en el primer sentido, fijando como fecha patria el 9 de julio, olvidando el sentido de reivindicación de las autonomías regionales, que venían precisamente a neutralizar”. (Cantero 2015: 10).

En el “Gran Litoral” como lo denomina Cantero la idea de independencia se vinculaba a las luchas por la autonomía de Buenos Aires. Autonomía e independencia fueron conceptos políticos que venían unidos desde el Paraguay de la rebelión del 14 de mayo de 1811, donde se planteó por primera vez sin medias tintas la cuestión de la independencia. Dos días después de la rebelión paraguaya, se emitió una proclama que constituye prácticamente la primera manifestación de la idea de Confederación que se elaboró en la cuenca del Plata. Textualmente expresaba: “Por consecuencia de la independencia en que queda esta Provincia del Paraguay de la de Buenos Aires conforme a lo convenido en la citada contestación oficial de 28 de agosto último. (…) Y bajo de estos artículos deseando ambas partes contratantes estrechar más y más los vínculos y empeños que unen y deben unir ambas Provincias en una federación y alianza indisoluble, se obliga cada una por la suya no solo a conservar y cultivar una sincera, sólida y perpetua amistad, sino también a auxiliarse y cooperar mutua y eficazmente con todo género de auxilios” (Cambas 1984: 198 citado en Cantero 2015: 5).

Para que no queden dudad respecto a esta unidad entre independencia, autonomía y unidad de los pueblos Chaves y Cantero nos recuerdan que “los revolucionarios de Asunción se reunieron en la plaza al grito de ¡Viva la Unión¡, el cuartel que encabezo la revolución paso a llamarse Cuartel de la Unión y Fulgencio Yerros era denominado “Jefe de la Loable Unión”. (Chaves 1938: 120, en Cantero 2015: 5)

Es precisamente esta unidad ideológico-cultural entre independencia de España y autonomía de Buenos Aires lo que acercará por un tiempo posiciones entre Artigas y Paraguay.

Al tratar estos tramos de nuestra historia, son notables los puntos de contactos entre liberales y revisionistas. Ambas tendencias siguieron pensando en términos de modernidad, atribuyeron las ideas de independencia, en particular a las elites ilustradas, pensaron la historia en términos de territorio nacional, y le dejaron un espacio mínimo al protagonismo y las luchas por la independencia y expulsión de los españoles a los pueblos originarios. Al utilizar, de forma anacrónica, el concepto de independencia y otros, no consideraron la polisemia e historicidad de las palabras con que caracterizaban los acontecimientos analizados.

Las luchas anticoloniales las protagonizaron los indios durante los tres siglos de la colonia. En estas circunstancias, guaraníes, charrúas, mocovíes y afroamericanos la continuaron junto a los criollos; “mucho antes de que las elites se asomaran a la revolución, fueron los pueblos originarios los primeros en sacudir la estructura de la dominación colonial, incluso bajo programas políticos de notable similitud conceptual como el que luego planteará, como novedad, la modernidad”. (Camogli, 2018: 91).

Vamos ahora sí, al acontecimiento histórico que nos ocupan y a sus desarrollos historiográficos, interpelándolo desde las premisas que hemos presentado.

Afirmada la autónoma de Santa Fe y con la adición de Córdoba a la Liga, Artigas convoca a los pueblos bajo su protectorado a un encuentro en Arroyo de la China. Dice Facundo A. Arce que, concertada la alianza de Artigas y Álvarez Thomas, en el levantamiento de Fontezuelas, quedó asegurado el compromiso de reunir de inmediato un Congreso General de los pueblos para establecer el sistema de organización y dar una constitución. (Arce,1966: 38). Los revolucionarios de abril se habían comprometido a convocar a un Congreso General. “En efecto, el Estatuto Provisional de 1815, dado por la Junta de Observación, en su Sección Tercera, cap. 1, año XXX, estableció que el Director Supremo debía convocar de inmediato a los pueblos para que eligieran sus diputados «que hayan de formar la Constitución, los cuales deberán reunirse en la ciudad del Tucumán». (en Arce 1966: 39).

Como es sabido Alvares Thomas traicionó los compromisos contraídos e inmediatamente luego de asumir invade Santa Fe enviando a Juan José Viamonte que llega a Santa Fe el 25 de agosto (Cervera, 1980: 418ss.).

Las discusiones sobre si hubo o no un congreso o una reunión de delegado en Arroyo de la China en 1815, es decir un año antes del Congreso de Tucumán, surgen a mediados del siglo pasado posiblemente en el contexto de disputas historiográficas entre revisionistas y liberales que, suben de tono en la década de los 50 y se acrecientan en los 60. Un hito de estas discusiones lo instituye el historiador José Maria Rosa al escribir:” El 29 de junio se reúne el congreso de Oriente, suponiéndoseque su primer acto fue jurar la independencia “absoluta [ de España [ y relativa [de Buenos Aires] e izar el pabellón tricolor (carta de Artiga a Pueyrredón del 24/7/1816) (Rosa 1992: 146), (lo destacado es nuestro).

Daniel Cantero (2015) nos informa respecto a lo acontecido en Arroyo de la China que:

“en principio, no creó la bandera artiguista, que ya se usaba desde la victoria de Guayabos (10 de enero de 1815). En segundo lugar, la Liga Federal no se conformó a partir de un Congreso, sino a partir de incorporaciones graduales; no fue una Confederación, sino una alianza defensiva-ofensiva. Y, en tercer lugar, la reunión de Arroyo de la China no declaró la independencia porque cada provincia ya lo había hecho de manera particular. El motivo de la convocatoria no tenía nada que ver con estas cuestiones, sino con otro motivo fundamental: negociar de manera conjunta la forma de llegar a un acuerdo con Buenos Aires que permitiera la reunificación”. (Cantero 2015: 11).

La “suposición” de Rosa devino en una afirmación cierta en diversos autores que lo tomaron como referencia, y, eventualmente, se convirtió en una construcción de sentido colectivo. Rosa, sin embargo, no citó textualmente el documento, sí lo hizo, el historiador uruguayo Edmundo Favaro en un artículo de 1950 en donde Artigas le escribió a Pueyrredón el 24 de julio de 1816: “Ha más de un año que la Banda Orientaldeclaro su independencia absoluta y relativa. Lo hará V.E. presente al Soberano Congreso para su Superior conocimiento” (Favaro 1960 [1950]: 135). Este documento ha sido citado reiteradamente como prueba de lo realizado en el Congreso, sin la parte que hemos destacado, que sitúa el espacio en donde – aclara Artigas- se ha declarado la independencia: “la Banda Oriental”.

Resulta llamativo, que las actas no se encontraran, considerando el ejemplo de las Intrusiones del año XIII que, como era costumbre de Artigas, fueron enviadas a todos los pueblos que adherían a la Liga. Considérese, además, cómo es posible que no se encuentren indicios de las actas luego del esfuerzo que se ha realizado, de recopilación de documentos para la publicación del Archivo Artigas, 38 tomos -hasta el último publicado por ahora en 2018- de entre 500 a 1000 folios cada uno que refieren directa e indirectamente a lo gestionado por Artigas durante 10 años.

Escribe el historiador Fermín Chávez que “Artigas (…) invita a los jefes de su Liga Federal a una reunión de delegados en Arroyo de la China (Entre Ríos), con el fin de definir su posición frente al congreso que Buenos Aires había convocado” (1967:120).

Edmundo M. Narancio ya había señalado “que hubo una reunión numerosa en la cual después de oído Artigas se realizó una deliberación sobre las medidas a tomar ante el fracaso de la [resiente] misión Pico y Rivarola acordándose el envió de una misión a Buenos Aires…” (Narancio,1950: 108).

Para Rene Orsi: “No es del caso entrar ahora en la discusión bizantina que tanto place a los teóricos de la historia constitucional, esto es, si en Arroyo de la China funcionó un congreso con todas Las formalidades exigidas en los tratados al uso o fue una simple reunión de delegados de algunas localidades del interior. Lo cierto es que allí se congregó un grupo de diputados elegidos libremente para debatir una serie de temas referidos al esperanzado deseo de cerrar un pasado de depredaciones y sometimiento para abrir así el camino hacia la declaración absoluta de la independencia, como postulaba Artigas desde 1813, y la consecuente organización paritaria de las Provincias Unidas”. (Orsi,1969:168).

En el tomo 3 de la señera obra de Washington Reyes Abadie, Oscar H. Bruschera y Tabaré Melogno El ciclo de Artigas, se dice que:

“Artigas tuvo muy probablemente el propósito de incluir en su temario la concertación de un programa común del bloque de los “Pueblos Libre”, para ante el anunciado Congreso General de las Provincias Unidas, cuya convocatoria estaba impuesto como lógico corolario de Fontezuelas (…) como lo hemos registrado al analizar la documentación santafesina. Las circunstancias obligaron a mudar el programa, y su temario quedo reducido a la consideración “de los medios de una unión libre, igual y equitativa con el gobierno de Buenos Aires” – como expresa el diputado cordobés Dr. Cabrera”. (Reyes Abgadie y otros (1968: 100).

Más cercana en el tiempo Ana Frega escribe taxativamente: “en realidad se limitó a analizar el fracaso de las negociaciones con el Directorio y resolvió el envío de una misión a Buenos Aires a fin de buscar un acuerdo”. (2001:128).

Finalizamos este tramo de análisis e investigación proponemos la lectura del documento completo sobre las instrusiones dadas a Pascual Diez de Andino para presentar en Arroyo de la China. El padre del diputado, Manuel Ignacio Diez de Andino, cronista del lustro que estamos estudiando, escribió en su diario el 12 de junio de 1815 “llegó de Córdoba D. Francisco Cabrera, Diputado al coronel Artigas, y el 15 caminó al Uruguay [Concesión del Uruguay] con mi hijo el Dr. Pascual, diputado de esta ciudad”. (Andino, 1931: 34).

El documento –como es lo usual- ha sido presentado parcialmente; nosotros queremos mostrar que el término “independencia” aparece solo una vez y es referido a “independencia de Buenos Aires”. Invitamos a su lectura, al final haremos algunas observaciones sobre los reales objetivos de las “Instrucciones” entregadas a Pascual Diez de Andino.

Instrucciones impartidas al diputado de Santa Fe Pascual Diez de Andino, para actuar en el Congreso de Concepción del Uruguay. [Santa Fe, junio 14 de 1815.]

Art.° 1ª Que, para entrar a los tratados del Congreso, debe suponerse como principio incontrovertible, que el Govierno de Buenos Ayres en ningún tiempo exigirá otro sistema, sino es el de la libertad de los Pueblos, que deben governarse por si divididos en Provincias, entre las quales debe ser una la de Santafee comprensibo el territorio de su jurisdicción en la forma, que está al presente con absoluta independenciade la que fue su Capital—————-

2ª Que siendo el objeto principal de todos los Pueblos el salvar los inviolables derechos de su soberanía, y libertad, para ocurrir por otra parte a remediar el estado de disolución en que se hallan, es indispensable buscar un centro, en que reunidas todas las partes de este cuerpo político, se forme un todo sobre el que pueda influir directamente esa Cabeza o autoridad, que se crie,con toda la eficacia necesaria, sin que por esto los Pueblos unidos / pierdan la mas mí­nima prerrogativa de sus derechos—————–

Reconocida la soberanía del Pueblo de Santa fee, y garantida por el que se reconosiere Supremo Director con el juramento, q.e debe prestar de reconocerla, respetarla y ceder a ella todo proyecto de capitalismo, vnidad, y otros de esta clase, con que se han vsurpado, seducido, y defraudado los derechos de los Pueblos: sobre esta vase deberá entrar a tratar de la porción de autoridad que este Pueblo soberano quiera, pueda, y le convenga ceder, y desprenderse de ella, depocitandola en manos del Director, para que con arreglo a los limites, q.e se le prescriban por las partes contratantes, pueda disponer de ella
en obsequio del bien general—————–

4ª Que siendo esta Provincia en la actualidad perseguida de los Enemigos del Chaco; de q.e se halla quasi indefenza por el menosprecio con que fué mirada por el Govierno de Buenos Ayres, que mas procuraba su desolasion, q.e su aumento, despojando a esta Ciudad de su armamento, y destinando a otros fines el caudal de sus propios, que solo fué establesido para su defenza, por cuyo motivo ha abandonado a los dichos enemigos toda su campaña del Norte, y perdido todas sus haciendas: exigirá el Diputado por via de restitusion, o en otra forma, q.e la Provincia de Buenos Ayres auxilie a esta con quinientos fuciles, y seis piezas de Artillería de mediano calivre con la dotación corres-/pondiente, pues otro tanto tuvo de su propiedad, o mas, y q.e igualmente le restituya los mil, y mas pesos, q.e el ultimo Gefe, después de haber hecho dimisión del mando sacó con violencia de la Receptoría de Hacienda, de la Capilla del Rosariode esta dependencia, fuera de lo q.e con igual fuerza exigió de muchos vesinos de este Pueblo, con que quedó su Erario gravado—————–

Esta Provincia será obligada a auxiliar por su parte a donde lo exija la necesidad para la defensa general de la causa de las demas federadas,con el numero de gente, q.e le permita su población, con concepto a las circunstancias en q.e se halle p.r la ostilidad, q.e padece—————

6ª Que todas las causas civiles, y criminales de los vesinos, y recidentes de este Pueblo se empiesen, y concluyan en el, sin salir de el por apelación ni otro recurso, ([ecepto las causas de Comercio, q.e ínterin la sanción del Congreso general se podran llebar en apelación, al Juzgado de Alzadas, q.e recide en Buenos Ayres, respecto a q.e por existir en aquel Pueblo la mesa general del Comercio, no es de estorcion a los Comerciantes, llebar alli sus recursos]) ————-

Deverá exigir el Diputado la posible acelerasion del Congreso general, q.e será la autoridad, q.e pueda sansionar las que en lo subsesivo devan governar, a la qual, / y sus decisiones queda sugeta esta Provincia desde aora, siempre q.e la reunión del Congreso
se verifique, con la libertad, q.e se requiere,
y nada se establesca contrario a la Religión Católica Romana q.e profesamos—————

Esta Provincia reconoserá p.r Supremo Director vaxo las condisiones expresadas a la persona, q.e sea del agrado del S.or Protector general——————

9ª Como la presente Diputación exige la mayor brevedad, y p.r otra parte esta Provincia ha adoptado en todas las instrucciones dadas en igual materia p.r los Pueblos Orientales a sus representantes nombrados para la A.G.: se arreglará el Diputado a ellas p.a las demas resoluciones q.e ocurran, eceptuando solo la primera parte del articulo diez y seis; en cuyo lugar combendrá, q.e solo se prohiva el exeso o recargo del derecho de extracción—————-

10ª Los tratados resultantes deberán comunicarse a los Pueblos de la Diputación p.a ser ratificados————-

Concuerda con los artículos de la instrucción acordados en acta de este dia p.a el arreglo del Ciudadano d.n Pasqual Diez de Andino en el congreso del oriente, p.a el q.e ha sido electo Diputado p.r este Pueblo, cuío orig.1 queda en el Libro corrte délas actas capitulares de él, de q.e certifico – Santa fé catorce deJunio demil ochocientos quinceJosé Ign.o de Caminos Ess.no pp.oo y Secret.o

Archivo Privado del Dr. Juan G. Maciel. Santa Fe. República Argentina. Año 1815. Manuscrito original.

Formaron parte de estas Instrucciones, una copia de las que el Congreso de abril de 1813 dio a sus diputados a la Asamblea General Constituyente. Véase el ‘.’Archivo Artigas”, Tomo XI, páginas 87 – 89.
Archivo Artigas tomo 28, paginas 225, 226, 227. (lo destacado en bastardilla es nuestro).

La palabra independencia, aparece una sola vez y está referida a la “absoluta independencia de la que fue su Capital” obviamente Buenos Aires en el periodo borbónico y los primeros 5 años de la etapa revolucionaria. Los reclamos a realizar se refieren a ayuda en la lucha contra los indios, que se le pague a la provincia por los daños hecho en la ciudad de Rosario, todos ellos van dirigidos a las autoridades porteña.

Como sábenos Andino es parte de la delegación que Artigas envía a Buenos Aires. También es conocido que la delegación fue absolutamente ignorada y a los pocos días de arribar fue enviada de regreso a sus provincias. No caben dudas que llevaban el mandato de conciliar posiciones con las autoridades porteñas en vista del futuro congreso en la ciudad de Tucumán.

El congreso de Tucumán

Manuel M. Cervera nos ha informado que: “El Congreso [de Tucumán] apresurándose a los hechos por venir, declaró el 9 de julio, la independencia del país de todo poder extraño; pero nos dejó sin gobierno, sin constitución ni armonía, sosteniendo en una lucha apasionada, ideas monárquicas y centralistas, que arrojaron más y más al país en la anarquía. (Cervera, [1907],1980: 443).

Para Roberto Payro (2008), el Congreso de Tucumán actuó en pugna con la Liga de Pueblos Libres, y careció de representatividad, no sólo porque impidió que participaran en él los voceros de ese movimiento, sino porque deliberadamente impuso los poderes de una mayoría de diputados, muchos de ellos eclesiásticos, adictos a las ideas del gobierno central, hasta el punto de admitir en su seno a un grupo de hombres escogidos entre los emigrados altoperuanos más conservadores y a miembros aporteñados ligados a los intereses de Buenos Aires.

Respecto a la relación entre el Congreso de Tucumán y Artigas, Fermín Chaves (1967) recuerda al historiador santafesino José Luis Busaniche quien “había dicho con acierto (…) que, sobre ese Congreso de Tucumán, gravitaron personas ajenas a dicho cuerpo y que toda la acción de mismo estuvo condicionada por la cuestión artiguista y por la invasión portuguesa”. (Chaves, 1967: 124). Busaniche escribió además que “las gestiones diplomáticas en las cortes de Madrid, Paris y Rio de Janeiro, hasta la entrega de la Banda Oriental a los portugueses, para librarse de Artigas, todo en ese congreso es una sucesión de desacuerdos”1.

Vamos a cerrar este tramo dedicado al Congreso de Tucumán y la relación con Santa Fe como parte del “Gran Litoral” como la llama Cantero, citando las observaciones que José Maria Rosa le hace a lo “reservado” y lo “reservadísimo” de la sección secreta del 4 de septiembre de 1816, del congreso de Tucumán.

“Las reservadas eran: que los comisionados tratasen, tanto en la corte portuguesa como ante el general Lecor `comandante de las fuerzas brasileras “sobre la base de las libertad e independencia de las Provincias representadas en el Congreso” (abandonando, pues, a los “Pueblos Libres” [de la Liga] a los invasores´. (…). Que, si él objetivo del gobierno portugués era reducir la Banda Oriental, de ninguna manera podría apoderarse del Entrerrios por ser este territorio perteneciente a la provincia de Buenos Aires. (…). Que a pesar de la exaltación de las ideas democrática que se han experimentado en toda la revolución, la parte más sana e ilustre de los Pueblos y aun el común de estos están dispuestos a un sistema monárquico constitucional bajo la base de la constitución inglesa acomodada a las circunstancias (…). Persuadir al gabinete de Brasil a que se declare Protector de la libertad e independencia de estas Provincias restableciendo la casa de los incas y enlazándola con la de Braganza. Si no obtuviesen aprobación pedir la coronación de un príncipe del Brasil o de cualquier otro infante extranjero con tal que no sea de España, para que enlazándolo con alguna de las infantas del Brasil gobierne este país bajo una constitución que deberá presentar el congreso (…)”. (Rosa, 1992: 174).

Las reservadísimas eran extremadamente graves, escribe Rosa. En el caso “de exigírsele que estas Provincias se incorporen a las de Brasil, se opondrá abiertamente manifestando que sus instrucciones no se extienden a este caso (…) pero si después de apurados todos los recursos de la política y del convencimiento insistiesen en el empeño, indicará, como una cosa que sale de él , que formando un estado distinto del Brasil reconocerán por su monarca al de aquel mientras mantengan su corte en este continente, pero bajo una constitución que les presentara el Congreso” (Rosa, 1992:175).

Conclusiones provisorias

La omnipresencia diplomática y/o velica de Artigas durante los diez años de conflicto con los portugueses, con el centralismo porteño, con las disidencias al interior de las alianzas que fue construyendo, son de lectura imprescindible para estar avisados desde dónde vienes los enfrentamientos, aun hoy no resueltos, todavía gravitantes, expresados en los dos proyectos de país que vienen “agrietado” por dos siglos la unidad popular – nacional.

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