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23 mayo, 2021

«Pepe y Súperpepe» Historia, humor, ironía

Por Rubén Manuel Román.

Hoy en día, todo hemos accedido a la historia de algún superhéroe.

El proceso se reitera: llega un extraterrestre, o hay una inmensa conmoción o algún otro hecho extraordinario de dificultosa explicación. Y entonces una persona común, joven y hermosa, se pone el calzoncillo encima de un pantalón ajustado, tiene acceso a una capa, un arma súper- poderosa y comienza a volar y a pegar trompadas en defensa del sistema político – económico norteamericano.

Lo hemos naturalizado y pretendemos llevar esta secuencia hacia atrás en el tiempo, acercarla a nuestro lugar, y así caracterizamos a algunos próceres como: «ser extraordinario» y «poseedor de características personales que lo ubican por encima de sus coetáneos» o lo calificamos como anormalmente superior en alguna de sus características personales que nos interesa destacar: humanista, guerreo, político, estadista, pensador…

Ahora bien, recapitulemos, esos próceres, héroes y muy ocasionalmente heroínas, si nos tomamos el trabajo de revisar sus antecedentes, son personas normales, alejados de los platos voladores y de la exposición a algún tipo de rayo mágico, y que enfrentados a los avatares de la vida, asumen cargas u obligaciones que los destacan de la mayoría. Esto pese a que a veces no son tan jóvenes

Suponerles súper-poderes sería disminuir su valor, porque su actuación estaría avalada por esos beneficios o capacidades que les facilitarían la tarea.

Tomemos el caso de José Artigas,  Don José, que promediando su cuarta década, se pone al frente de la lucha revolucionaria, libertaria, democrática; primero del pueblo oriental y luego de la Liga de los Pueblos Libres, enfrentándose a enemigos poderosos cada uno por sí, pero que aúnan sus fuerzas para derrotarlo, eliminarlo y con él, el «peligro » de sus ideas.

Y él apoyándose y apoyado por la gente: los humildes, los esclavos, los negros libertos, los indios, y también por integrantes de otros estamentos de la sociedad post virreinal que encuentras sus ideas y propuestas concretas aptas para proyectar el nuevo país, se convierte en su líder indiscutido .

El paso del tiempo, y la cultura de nuestro aquí y ahora, nos llevan a convertirlo en un superhéroe, pasando de Don Pepe a Superpepe, quitándole sus verdaderos componentes heroicos, logrados con el esfuerzo, el sacrificio, el pensamiento de avanzada,

Por esto propongo que dejamos a los «Supe Jhonny» para defender la supremacía norteamericana y que nosotros abandonemos la idea de súper para rendir culto a nuestro hombre común a cargo de ideas y acciones extraordinarias: Don José «Pepe» Artigas.

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