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1 mayo, 2020

1811 / Un Oriental al frente de la Junta de Buenos Aires

Por Alberto Umpiérrez

Resulta realmente difícil explicar en forma breve los sucesos de 1811, para entenderlos y para que se entiendan. Es que estamos tan acostumbrados a proyectar hacia el pasado remoto  la actual “República Oriental del Uruguay”, la actual “República Argentina” o el actual “Estado de Rio Grande do Sul”, que hasta hablamos de una “Prehistoria del Uruguay”, suponiendo que los límites actuales existieron siempre, como si las “Naciones” actuales fueran obra de la “naturaleza”…

Empecemos por limpiar la mente de esos prejuicios, que no otra cosa son las llamadas “Naciones” en Sudamérica, pequeñas Francias impuestas por burgueses afrancesados. En 1811 la Banda Oriental ni siquiera tenía una existencia propia como “Provincia” y la jurisdicción territorial civil y militar de Montevideo era muy confusa, más confusa aun después del 25 de Mayo de 1810. Ni hablar de una “República Argentina”, que no estaba ni en los sueños más delirantes de ninguno de los dirigentes porteños, mucho menos en la cabeza de los provincianos.

Por ese motivo y considerando especialmente los debates que apenas comienzan al despuntar el Bicentenario, procuraré en estos espacios de reflexión histórica, aportar algunos elementos poco conocidos desde una mirada desprejuiciada, tratando de recuperar la perspectiva de “americanos del sur” que era la que inspiraba a aquellos patriotas de la independencia, incluyendo al propio José Artigas.

JOAQUÍN CAMPANA

Los debates sobre la Junta de Mayo siempre giran en torno a la supuesta oposición ideológica entre Cornelio Saavedra (el Presidente) y Mariano Moreno (el Secretario), como si realmente fueran polos opuestos, como si no hubieran existido otras corrientes ideológicas mucho más radicalmente opuestas desde el principio. ¡Como si los “Carlotistas” hubieran dejado de existir el 25 de Mayo de 1810! ¡Cómo si nadie hubiera planteado la independencia y el federalismo en 1811!

Para entender hay que atreverse a sacar del olvido y la oscuridad a quienes fueron “malditos” por los vencedores, aunque esto suponga también mirar a los “Próceres” en escala humana.

Uno de esos “malditos”, tal vez el más “maldito” de todos, fue el oriental Joaquín Campana, Secretario de Gobierno y Guerra de la Junta Gubernativa de Buenos Aires entre el 6 de Abril y el 17 de Setiembre de 1811. No por casualidad el mismo período en que se produce la Gesta Emancipadora de la Banda Oriental mediante la movilización popular acaudillada por José Artigas (desde la Proclama de Mercedes, 11 de Abril).

¡¿Qué hacía un Oriental en la Junta de Gobierno de Buenos Aires en 1811?!, se preguntarán algunos. ¿Acaso esto tiene alguna relación con el viaje de José Artigas a Buenos Aires en febrero de ese mismo año?

Tal vez sería bueno preguntarse también por qué recién ahora, nos venimos a enterar de que quien ocupó en 1811 el alto cargo político que ejercía Mariano Moreno en 1810, fue un Oriental, nacido en la villa de San Carlos, que pasó su infancia en Maldonado y su adolescencia en Montevideo, que llegó a Buenos Aires con 24 años y se recibió de abogado en la Universidad de Córdoba en 1803, compartiendo aulas durante el mismo período con el Pbro. José Benito Monterroso, quien fuera secretario de Artigas. ¿Otra casualidad?

Pues bien, conviene saber además que Joaquín Campana no llegó a ese cargo por designio de la oligarquía comercial porteña. Llegó al gobierno porque en la noche del 5 de Abril de 1811, el Pueblo “Orillero” de Buenos Aires se moviliza con sus Alcaldes al frente, elevando un petitorio a la Junta Gubernativa que se reúne de urgencia esa misma noche en el Cabildo, junto con todos los comandantes militares. Son 4.000 jinetes los que ocupan la Plaza de la Victoria esa noche del 5 al 6 de Abril, “Pueblo de las Orillas”, trabajadores, quinteros, puesteros, artesanos. Todos ellos respaldando al hombre que los representaba en aquel momento: Joaquín Campana, un oriental, tal vez una garantía para encarar la Gesta Emancipadora de la Banda Oriental.

El mismo día de la Batalla de Las Piedras, 18 de Mayo de 1811, es Joaquín Campana quien da por terminado el intento de mediación de Gran Bretaña en el conflicto que enfrentaba a Buenos Aires con Montevideo, comunicándole la decisión a Lord Stragford en los siguientes términos: “Para que el gobierno inglés pudiese hacer los oficios de un mediador imparcial es preciso que reconociese la independencia recíproca de América y la península, pues ni la península tiene el derecho al gobierno de América ni ésta al de aquella, de otro modo, poseído el gabinete británico con la idea de nuestra degradación, no sería extraño que quiera darnos por favor mucho menos de lo que se nos debe por justicia…”

Pocos días después, en la noche del 26 de mayo, la Junta estaba reunida en el Fuerte con el negociador José Obregón, enviado por el Virrey Elío, y le dan la respuesta por escrito con la firma del entonces Secretario de Gobierno Joaquín Campana, utilizando por primera vez la expresión “Provincias Unidas”: “Que el Pueblo de Montevideo reconozca el Gobierno Supremo de la Capital y Provincias Unidas, en cuyo caso será restituido al pleno goce de su antigua unión, comercio y demás relaciones de que antes gozaba en los propios términos en que se reconocen hoy las demás Provincias Unidas”.

¡Cómo se atreve este provinciano oriental Joaquín Campana a insultar de esa manera a todos los Imperios de Europa y a la oligarquía porteña, tan interesada en hacer negocios con ellos! ¡Por favor!

Como no podía ser de otro modo, el 17 de setiembre de 1811 hay un “Golpe de Estado”. Un destacamento del Regimiento de Húsares por orden del Cabildo de Buenos Aires, secuestra de su casa al Secretario de Gobierno y Guerra de la Junta Gubernativa y lo llevan condenado a confinamiento en el Fuerte de San Antonio de Areco. Poco después la Junta Gubernativa es disuelta y son expulsados de Buenos Aires todos los diputados provinciales que la integraban. Se instala el Poder Absoluto del Triunvirato. De inmediato firma el armisticio con Elío, entregando al poder Español toda la Banda Oriental y determinando el “Éxodo” masivo de los Orientales tras su Jefe Artigas.

Joaquín Campana permanece confinado en San Antonio hasta 1822, “casualmente” dos años después de que se oculta en Paraguay la estrella de José Artigas.

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